lunes 31 de marzo de 2008
Bordeando el paraíso de recuerdos

Como si fuera ayer, recuerdo aquél perrito que dormía fuera de su cucha al igual que mi Tincho, llamado Snoopy, mi amado goma goma, y la dulce Sarah Kay plasmada en el respaldo de mi cama.
Parece que paso tanto tiempo, de cuando me invadía de paciencia al tratar de armar el cubo mágico, la emoción contenida que me despertaba en mi tierna infancia, el leer la historia de Annie, esa pequeña huerfanita que encontró una flia.Las tazas de leche compartidas con la banda de Piluso, Carozo, Narizota, y las infaltables galletitas Manon.Aun percibo el rico perfume de mi bolsita de plástico que me acompañaba todos los días al jardín de infantes.
Todavía añoro mi querido Clemente, y su fiel compañera Mulatona, el jugar a dar mil vueltas hasta marearme, tratando de transformarme en la Mujer Maravilla.
Tantos recuerdos, hoy afloran como huellas tibias que perduran en mi mente, de imágenes, sabores, fragancias de la infancia, que a pesar del tiempo, en este inmenso baúl de recuerdos de nuestro corazón, conservan vida.
Es un tesoro mágico, poder bordear, de vez en cuando, a través de la nave de la memoria por este paraíso de recuerdos.

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posted by Silvia Galíndez at 20:48 | Permalink |
domingo 30 de marzo de 2008
Buenas Noches

Los dejo por hoy, con el fragmento de un libro muy querido por mí.





"Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo."

El Principito. Antoine de Saint-Exupéry

Dulces Sueños


 
posted by Silvia Galíndez at 22:20 | Permalink |
Releyendo
De repente, aquél libro que dejamos a su suerte en un rincón, un día nos despierta la curiosidad de releerlo. Y nos sorprendemos, al encontrarle otro sentido, diferente, de cuando lo leímos en otra oportunidad, o tal vez en cierta forma, sentimos que lo estamos leyendo por primera vez. Se puede decir que el libro no cambió en nada su estructura o esencia, sin embargo, nosotros ya no somos los mismos.Así es la vida, cuando miramos las cosas por segunda vez o nos sentamos a mirar desde otro lugar, todo lo antes conocido.

Hoy retomé la lectura de un libro, que hace varios años se puede decir que le dí un vistazo. De golpe me encontré con otro libro, al menos esa es la extraña ilusión que uno siente. Actualmente, me evocado a escribir poemas, y cuentos, tal vez eso hace que me conecté más con este libro.

Les dejo el título y el autor, para los amantes de los poemas: La vida ese paréntesis. De Mario Benedetti.

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posted by Silvia Galíndez at 16:41 | Permalink |
sábado 29 de marzo de 2008
Hasta dónde llegan tus alas?

Tal vez con mucho esfuerzo logren cruzar el puente más cercano, o simplemente con un aleteo llegar al horizonte. Hasta dónde llegan tus alas?

Muchas veces nos preguntamos cuál es más importante el Ser o el Tener, y la respuesta se hace difícil. Porque a través del Ser nos acercamos al Tener y viceversa. Sin embargo, creo que lo que realmente ansiamos es Ser, ser alguien importante, y valorado. Importante no en el sentido de ser "famoso", sino de ocupar un lugar, de ser reconocido en nuestro trabajo, por la flia, o el grupo humano al cual pertenecemos. Siempre asociamos ese Ser con mayúsculas con una profesión u oficio, que si bien nos hace ser parte de algo mayor que nosotros, es solo eso, un parte del Ser. Los seres humanos, tenemos un alma llena de matices, ello forma parte de nuestra esencia. Pensar en nuestro Ser con una sola capa, es como imaginar el arco iris con un solo color.

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posted by Silvia Galíndez at 16:38 | Permalink |
miércoles 26 de marzo de 2008
La infancia no conoce la pobreza
















No es que no conozca
sus ausencias,
sus privaciones,
sus noches frías,
sus lamentos.
Conoce del chocolate caliente
de los días festivos,
la imaginación voraz
escondida detrás
de aquella caja de cartón,
y de ese viejo
muñeco de trapo.
No conoce sus orígenes,
sus causas,
sus inquietudes,
tal vez ni siquiera
sus posibles soluciones.
Conoce de los dulces
de los domingos por la tarde,
las vueltas en la añorada calesita,
el amado subi-baja,
y la dulce hamaca
de la plaza del barrio.
Pero aún no conoce
aquello que los adultos
llaman pobreza.

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posted by Silvia Galíndez at 15:52 | Permalink |
lunes 24 de marzo de 2008
El circo de la risa

A punto de llegar,ya se escuchaba el altavoz que provenía de una pequeña camioneta antigua que iba recorriendo las calles, anunciando: "El Circo Mágico está arribando a la ciudad, no te lo podes perder!!, miles de malabaristas en escena,... animales de todas las especies,.. magos increíbles,...y divertite con las travesuras de nuestros payasos!!"
Aquél circo, era muy especial, ningún niño que lo visitará se podría olvidar de él. En sus comienzos, transitaba por cada pueblo,y aldea de la zona, hasta que se hizo famoso, fue entonces cuando apostó por la gran ciudad. No le llegó la fama de imprevisto, sino por alguien en particular, nada menos que por uno de sus payasos, más precisamente Mandarín, llamado así porque que cargaba sobre su cabeza una peluca toda llena de rulos y anaranjada como una mandarina. Cada vez que hacía su show, el circo se llenaba de risas por doquier, fue así como de llamarse El Circo Mágico, pasó a denominarse, por el público,EL Circo de la Risa.
Pero, un día el payaso más conocido, dejo de reír, sus ojos se inundaron de cierta melancolía,y en vez de pintarse en su rostro una carita sonriente, se dibujó una haciendo "puchero". Todos los integrantes del circo, estaba muy preocupados, ni hablar los del sindicato de payasos, que de inmediato presentaron sus quejas al mismo, alegando que un payaso que no sonríe no puede pertenecer al gremio de los payasos, dicho esto, le sacaron a Mandarín su carnet payasezco. Esto provocó que nuestro payaso se sintiera aun más triste.
Los animales también se preocuparon al respecto,hasta hicieron un casting para reemplazar al payaso, y entre otros, la hiena fue elegida en el rubro de "risa fácil". Agotados de pensar, se dijeron: "Mm, ninguno de nosotros puede reemplazar al payaso, lo mejor que podemos hacer es tratar de entre todos devolverle su sonrisa". Entonces, llamaron a los reidores más conocidos, a los contadores de cuentos, y los mismos animales también le contaban chistes. Uno de ellos fue el león, pero este era muy narcisista y orgulloso, y se reía de sus propios chistes. Tales es así, que al termina su relato frente al payaso,solo se echo a reír, y al abrir su gran bocota con sus inmensos dientes, al pobre Mandarín en vez de darle risa le dio un desmayo. Luego probó el oso con sus chistes, pero al finalizar su historia, también comenzó a reírse solo y le dio un manotazo al payaso para animarlo, que lejos de sacarle una sonrisa, provocó que le dieran seis puntos en su nariz de payaso.
A pesar de todos los esfuerzos, su sonrisa seguía sin aparecer.Hasta que a Gasparín, el mono acróbata del circo, se le ocurrió una maravillosa idea, conseguirle una payasa. Así fue, que viajaron todos los animales, de circo en circo buscando una, hasta finalmente la encontraron. Se llamaba Filomena, y también se caracterizaba por hacer reír a miles de niños. De regreso al circo,encontraron al payaso con su cara de puchero sentado en un rincón, entonces la payasa sin emitir palabra, se sentó junto a él, y Mandarín empezó a reírse a carcajadas y todos a sus alrededor se contagiaron de su risa.
Y colorín, colorado, esta historia de payasos se ha terminado.

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posted by Silvia Galíndez at 12:52 | Permalink |
sábado 22 de marzo de 2008
La musa adormecida.








Al llegar Semana Santa, como siempre todo mundo comienza a correr de aquí para allá, con el fin de viajar a visitar a su flia o por otros motivo, a comprar ricos huevitos de Pascuas... Y en nuestro mundo vertiginoso, a veces no tenemos tiempo para reflexionar un instante acerca del significado que encierra esta celebración. Sería viable que pudiéramos, hacer una pequeña introspección de nosotros, cada uno por su parte, y pensar en qué podemos evolucionar como personas, para hacer de este mundo un lugar más seguro, y mejor.

Felices Pascuas
 
posted by Silvia Galíndez at 00:39 | Permalink |
viernes 21 de marzo de 2008
El león que alcanzó la luna

En ciertas ocasiones el amor es ciego, pero en otras, nos coloca una gruesa venda en nuestros ojos para que no lo veamos. En busca de él, un día Luna partió, se subió a un tren, para dejar atrás su pueblo natal, pensando que nunca más volvería a verlo, no por falta de cariño, sino porque creía que allí jamás iba a encontrar al amor de su vida.Armó su maleta antes del amanecer, y dejo una carta debajo del felpudo de la puerta entrada de la casa de León, su amigo fiel de su infancia,con el cual estaba acostumbrada a dejarse notas y cartas de esa manera.
Un vez en la estación, ingresó a uno de los vagones,y sin pensarlo se sentó en el asiento vacío más cercano. Miró a su alrededor, ningún rostro le era familiar. "Tal vez entre ellos esté mi amor", se dijo a sí misma, pero ninguna mirada se dirigió a Luna, cada pasajero estaba demasiado sumergido en sus preocupaciones,cansada recostó su rostro sobre el vidrio de la ventanilla, como para mirar el paisaje.
A medida que el tren se disponía a ponerse en marcha, veía con un dejo de tristeza, como las parejas se despedían en la estación. Sentía que había visto el amor demasiadas veces al igual que en una vidriera, como algo inalcanzable y lejano. No lo había encontrado en aquellas cartas de desconocidos, que solía responder como un pasatiempo, pero siempre con la esperanza en alto, de hallar en algunas de ellas el hombre que cambiaría su vida. ¿Por qué la felicidad no llegaba?,¿qué había de oscuro en su corazón para que nadie se enamorará de él?,miles de veces aparecían en su mente tales preguntas.
Sin embargo,Luna era una muchacha muy dulce, de contextura pequeña,de hermosa cabellera,que escondía su cuerpo en largos vestidos.Sus padres la habían llamado Luna, porque cuando era pequeña, su rostro era redondito y radiante como el de la luna.Lo cierto, es que se había vuelto una persona inalcanzable como el mismo astro, a raíz de su intensa búsqueda de su amor verdadero. Esta hizo que se fuera encerrando en su propia burbuja de fantasías y viejas quimeras de nobles caballeros, portando largas espadas y rescatando a princesas en altos castillos.
Sentada en el tren,de pronto le vino a su mente las viejas conversaciones con León, la paz que él le había transmitido en todas ellas,su sentido del humor, su mirada tierna y su sinceridad.Claro que él no se parecía en nada a sus caballeros de su imaginación; era un hombre sencillo, no precisamente esbelto,ni valiente, ni poseía riquezas, pero si un corazón enorme,el mismo se encontraba perdidamente enamorado de Luna. Solo que la cobardía lo invadía cada vez que quería sacar sus sentimientos a la superficie.
Al oír el silbato, que anunciaba la partida del tren, se levantó de golpe de su asiento,cargo su maleta y llevada por un impulso repentino, se dirigió a la puerta más cercana y se bajó del tren. Se preguntó:"¿qué estoy haciendo?", caminó un par de pasos hacia la multitud que se aproximaba desde calle,la cual se fue disipando lentamente.De pronto creyó reconocer la figura de un hombre que se aproximaba hacia ella, pero la luz del sol sobre su frente, no la dejaba ver de quien se trataba,pronto los rayos solares la abandonaron, y vio su rostro. Era León, al verse, a ambos se les dibujó una sonrisa, y sin darse cuenta se encontraron unidos en un abrazo,al cual les prosiguió un fuerte beso,luego se miraron un momento, y simplemente con los ojos se dijeron todo.
A veces no hay que emprender un largo viaje para encontrar al verdadero amor.

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jueves 20 de marzo de 2008
Historias para compartir

"UNO DE NOSOTROS"


Todo sucedió en una noche fría del invierno del año pasado. Por alguna circunstancia, nos habíamos quedado con mi esposo en el garage de la casa, cuando en un instante, comencé a escuchar un llanto parecido al de un gatito, era intermitente, debido a que por momentos no se oía nada. La cuestión es, que no pude con mi curiosidad, entonces, me dirigí a la puerta de entrada, salí a la vereda con Felipe, mi perro batata, y ambos miramos por entre la reja, hacia un lado y a otro. Pero nada aparecía a la vista, hasta que en un momento, volví a sentir el llanto, miré hacia un lado y vi que entre la basura que había dejado mi vecino, había una caja, y de esta se asomaba un diminuta cabecita.Me dije a mi misma: "es un cachorrito!", y salí corriendo hacia al garage a contarle a mi esposo. Dejamos a Felipe adelante de la casa, y salimos por la puerta del mismo; el primer impulso de mi esposo fue sacar a ese cachorro de la caja, luego me lo dio, lo observamos, estaba muerto de frío, desnutrido y con sarna.Con mi esposo nos miramos, y él me dijo que no lo podíamos entrar en esas condiciones, no era conveniente para Felipe. Lo miré al cachorro con sus ojitos tristes y lo miré a mi esposo, entonces dijo: "entralo" En cuanto lo ingresé al garage, el cachorro dejó de llorar, cerró sus ojitos, y su pequeña cara dibujó una expresión de alivio. De nuevo, sentí la mirada negativa de mi esposo,que interrumpió mis pensamientos con la pregunta: "¿qué hacemos con él?", a la cual le respondí:"mañana lo llevábamos a una protectora de animales". Mi esposo inspiró aire, miró mis ojos sollozos, y me dijo: "bueno, llevalo a la cocina y dale de comer". Y eso hice, lo apoyé al cachorro en el piso de la cocina,y tambaleante se recostó sobre la pared, mientras me disponía a calentar un poco de leche, aunque dudaba que comiera, sin embargo,para mi sorpresa nuestro invitado se tomó todo el tarrito de leche.Lo alojamos en la caja donde lo habíamos encontrado, lo cubrimos bien y llevamos al patio.A la madrugada comenzó a llorar, me levante, abrí la puerta de la cocina y ahí estaba el pobre "individuo", muerto de frío fuera de su cucha, así que lo volví a cubrir con el pulover que les habíamos brindado, y lo introduje en la caja. A partir de ese día comenzó un largo camino en su recuperación e ingreso a la flia, aunque ya lo sentía parte de ella.
Para nuestro asombro, las protectoras de animales nos dieron su negativa para alojarlo, alegando que había demasiado cachorros, que era muy complicado, y nos sugirieron que sacáramos un aviso en el diario, con el objeto de ver si alguien quería adoptarlo. Pero quién querría adoptar a un cachorrito, en el estado en que se encontraba.
Todos los días me levantaba a la mañana ,corría su cuchita hacia el sol, para que no tuviera frío,y Felipe se desesperaba cuando me escuchaba en el patio,él sospechaba que había un nuevo inquilino. Por la tardecita, como todavía era muy pequeño para meterse solo a la caja, y los rayores solares comenzaban a desaparecer, lo volvía a introducir en ella, y lo tapaba bien con puloveres viejos y lo colocaba debajo de pileta del lavadero del patio. Pronto se transformó su cucha en una especie de carpa, cada vez lo cubría más del frío y de la lluvia.A veces lo veía por la ventana de nuestro dormitorio, al sol refugiado arriba de un perro de peluche viejo que le había regalo, y me partía el corazón.
El tiempo fue pasando, al igual que nuestras primeras visitas al veterinario,y los temores de que estuviera enfermo. Pero él siempre resultaba ileso de todas la enfermedades temidas, solo necesitaba comida, afecto y curarse de su sarna.
Las idas a la veterinaria fueron en aumento, a la par de las vacunas y las inyecciones para la sarna.Poco a poco, el cachorro fue mejorando, empezó a jugar, y sus ojitos tomaron vida. Y en momento enfrente a mi esposo, y le dije:"hay que tomar una decisión, el perrito no puede tener un pata adentro y otra afuera de la casa". Bueno,ya se imaginarán cuál fue el veredicto no?, sí se quedó.A medida que se fue curando , su pelo cambio,y se transformó en un perro totalmente distinto. Cuando le dimos el alta, y estuvo lo suficiente fuerte como para conocer a su hermano Felipe, se conocieron y se hicieron amigos, aunque a veces ambos son celosos a la hora de los mimos. Ah, me olvidaba, cuando mi esposo preguntó qué nombre le pondríamos, bueno debo confesar que ya lo tenía hace tiempo. Se llamó Tincho, y hoy por hoy él es uno de nosotros.

Al comienzo de esta historia pueden ver a Tincho de HOY y al de AYER.

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posted by Silvia Galíndez at 14:07 | Permalink |
miércoles 19 de marzo de 2008
Gestación







Eran dos almas,
ni gemelas, ni mellizas,
que vagaban por distintos
caminos,
los cuales nunca se cruzaban.
Eran dos almas,
que no eran idénticas,
más bien asimétricas.
Un día chocaron con
sus alas,
se fundieron en un beso,
eligieron un solo camino,
y abrazaron sus corazones.
Ahora son tres almas
que caminan
por un mismo sendero
Dos son desiguales,
pero una representa parte
de la esencia,
de cada una de ellas.
Eran tres almas,
una y solo una,
sintetizaba la mezcla de dos
de ellas.

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posted by Silvia Galíndez at 17:10 | Permalink |
martes 18 de marzo de 2008
Ángeles sin rostro


Alguna vez vieron la lluvia como a través de un cristal? Son esas tardes grises, en las cuales el cielo pareciera no aguantar tanta emoción contenida, y rompe en llanto, entonces las pequeñas gotas comienzan a extenderse sobre el vidrio de nuestra ventana, como lágrimas de ángeles. Esos que deambulan invisibles por la calle sin lugar donde esconder sus alas; los azotados por el miedo y ocultos detrás de grandes muros; los encerrados por la locura en sus propios cuerpos;los anclados en el tiempo.Aquellos a los cuales el amor apenas los rozó, los que esperan un nombre o una palabra que cambie sus vidas. Son ángeles sin rostro, nadie los ve, porque para ello se necesita abrir los ojos del alma.

A ellos hoy está dedicada la página de mi diario.

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posted by Silvia Galíndez at 21:00 | Permalink |
La musa adormecida

Estamos remoldelando.Hemos tenido problemas técnicos con nuestro diseño. Vamos a tener que pintar de nuevo las paredes =( Disculpen las molestias

Pronto: Diario de La musa adormecida (II)
 
posted by Silvia Galíndez at 16:39 | Permalink |
lunes 17 de marzo de 2008
Continua la convocatoria. La musa adormecida invita a:

Los poetas del alma y a los amantes de la narración, que quieran publicar un artículo de su autoría, o simplemente contar su historia en el terreno de la escritura, en este blog. Lo pueden enviar al siguiente e-mail: silrog2002@yahoo.com.ar
Este espacio se está construyendo ladrillo a ladrillo, y sus paredes están recién pintadas =) , por eso me interesa que compartas tus opiniones , inquietudes y expectativas sobre el mismo.

PD: A los que les interesen intercambiar links para colocar en mi blogroll, envién un mail a la dirección de e-mail anteriormente citada, mencionando en el mismo el Url de su blog o página donde figure el link a el mío, y automáticamente los agregaré.

La musa adormecida
 
posted by Silvia Galíndez at 16:15 | Permalink | 1Comentarios
sábado 15 de marzo de 2008
La Musa se está actualizando
Estamos acomodando "nuestro espacio" para que se vea más lindo =)
 
posted by Silvia Galíndez at 17:04 | Permalink | 1Comentarios
jueves 13 de marzo de 2008
La musa adormecida
En este momento , estamos descansando, mañana estaremos con ustedes nuevamente.
Dulces Sueños
 
posted by Silvia Galíndez at 23:57 | Permalink |
De entre todas las cosas:

Me gusta el brillar de la mañana,
las pausas con aroma café,
la brisa de primavera
con sus fragancias.
El jugar de los cachorros,
la risa de los niños,
la sabiduría de los ancianos.
La madrugada callada,
los noches frías de invierno.
Los desafíos cotidianos,
la rebeldía con y sin causa.
Las historias de amor truncadas
con finales felices,
la ternura contenida
de un beso en la frente,
que ames con locura.
Pero lo que más me gusta
entre todas las cosas,
es amarte.

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posted by Silvia Galíndez at 01:11 | Permalink |
miércoles 12 de marzo de 2008
"El diario no hablaba de ti, ni de mí..."



A veces nos pasan cosas en nuestro pequeño mundo, y sentimos la necesidad de gritarlas al viento: ese gran amor que aparece en puerta, nuestros últimos grandes éxitos... Y esperamos que magicamente aparezcan en la portada de un diario, como dice aquélla canción inolvidable, pero nada habla él de nosotros. Ni de los héroes anónimos, que se esconden detrás de los grandes personajes de la historia, ni de los poetas del alma, aquellos que un día descubrimos que los sentimientos adquieren color a través de la prosa, y empezamos a escribir en un trozo de papel, para luego amigarnos con esa vieja máquina de escribir tan rebelde. Y nos trasportamos a este nuevo espacio, donde podemos darle cuerda a la imaginación y sobrevolar por la página blanco, aterrizar y tomar vida en nuestros personajes.
A todos ellos está dedicado este blog, y a los emprendedores de sueños, porque cuando le dábamos alas a nuestra pluma, somos libres y podemos volar muy lejos.

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posted by Silvia Galíndez at 14:36 | Permalink |
martes 11 de marzo de 2008
Historias del siglo XXI : “Sin lugar para los débiles”



Esta es la historia de Juan, un hombre sencillo, inteligente, bonachón y tranquilo. Terminó sus estudios secundarios sin grandes inconvenientes, realizó algunos cursos de informática, una de sus pasiones,al igual que la lectura, entre otras. Comenzó con una carrera universitaria, pero luego por diferentes circunstancias la abandonó. Como un filosofo, reflexiona y cuestiona la realidad circundante, esto lo hace un “personaje” culto y pensante. Está casado con Julieta, una joven docente que conoció en un picnic de primavera, en los bosques de Palermo.

La vida de Juan hasta entonces, sin grandes sobresaltos, dio un giro importante cuando la empresa para la cual trabajaba, realizó un despido masivo en el cual se vio perjudicado.
Como el sueldo de Julieta, no era suficiente para pagar un alquiler y subsistir, de vivir en un pequeño departamento alquilado pasaron a alojarse en la vieja casona de sus padres, que naturalmente, les dieron asilo.
Juan se encontraba desocupado, y debía pensar en posibles soluciones para cambiar ese estado. Su primer aliado en su lucha contra la desocupación, fue la sección de trabajos del diario matutino, luego siguieron las consultoras, en las cuales registraba “asistencia perfecta”. A estas les precedieron, las visitas al ciber del barrio, en busca de páginas de bolsa de trabajos: trabajo.com, empleo.com, etc....Cada vez que se presentaba a un lugar por un aviso publicado en el diario, se encontraba con la imagen frustante, de la hilera interminable de personas, las cuales concurrían también por el mismo aviso. Pero Juan nunca rendía con los requisitos porque: no poseía estudios técnicos, no se hallaba dentro de la franja de edad pretendida, estaba fuera del perímetro de la zona de trabajo, etc......
Juan sigue desocupado, se levanta todas las mañanas, se mira al espejo, y este le devuelve la mirada de un hombre frustrado y cansado, al cual la naturaleza no le ha provisto todavía de canas a su abundante cabellera , ni de arrugas a su rostro, sin embargo, él ya se siente un anciano. El dato anecdótico, es que Juan apenas supera los treinta años.
El personaje central de esta historia, es ficticio, pero las experiencias vividas por él son reales. Han sido recogidas de personas "de carne y hueso" que pasaron por la difícil situación de encontrar un trabajo, y como nuestro Juan, se han encontrado con diversos obstáculos.
Son personas que han quedado fuera del sistema, él cual se ha visto de alguna manera afectado, entre otras cosas, por el bombardeo publicitario que promueve la utopía de “la eterna juventud”, y deja de lado a los más “débiles”.

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posted by Silvia Galíndez at 13:58 | Permalink |
domingo 9 de marzo de 2008
Opinión: Los accidentes de tránsito

“Es una cuestión de actitud”

Parece un Déjà Vu cuando uno ve un accidente de tales características, como él que hoy pude ver a través de los medios televisivos.
De nuevo, comenzamos a tirar teorías al aire, de cómo deberíamos enfrentar el problema de los accidentes de tránsito, por cierto, tan frecuentes.



Siempre pensamos equivocadamente: “esto no va a volver a ocurrir, porque algo vamos hacer antes”.Y una y otra vez, nos encontramos en la misma situación.
No hay que restarle méritos a la educación vial, pero ¿es suficiente?Las normas de tránsito, podría decirse que el conductor experimentado, ya las conoce o debería conocerlas.
Pasemos al plano de las sanciones, las vigentes y las vinideras, ¿deberían ser más “duras”? ¿se aplican? ¿tienen algún efecto en el conductor?
De pronto, nos encontramos con el dilema, ¿ a quién debemos sancionar, si al conductor de un vehículo o a la empresa para la cual trabaja? Cómo saltear esta roca, al referirnos, a los conductores de los ómnibus que efectúan largos viajes. Las preguntas que nos surgen son: ¿Descansan las horas necesarias? ¿Son prudentes?
Al poner sobre el tapete, la entruncada y difícil problemática de los accidentes de tránsito, nos hacemos miles de preguntas, y tenemos la sensación de estar a oscuras a la hora de encarar soluciones pragmáticas y eficaces.
Pero, si de algo podemos estar seguros, es que la mayoría de los accidentes ocurre por “una cuestión de actitud”. Hay un trasfondo social y cultural , él cual no deberíamos pasar por alto, y alude a nuestros valores, a cómo cada individuo se maneja dentro de la sociedad.
Una vez escuché decir a un profesor , en relación a esta temática, “o uno se adapta a la sociedad en que vive o se enferma”. Él se refería, a que si uno se sube a su auto, sale a la calle, y espera que todos cumplan con las normas de tránsito y actúen coherentemente a la hora conducir, se encontrará en el carril equivocado.
Debemos revisar nuestros valores para que todos estemos del mismo lado. Fundamentalmente, teniendo como base el respeto mutuo.

Imagen mostrada: Gentileza de TN noticias


http://www.boosterblog.es

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posted by Silvia Galíndez at 15:10 | Permalink |
viernes 7 de marzo de 2008
"El síndrome de la página en blanco"

En algún rincón leí esa frase, para mí tan cierta. A veces sucede cuando uno deja de escribir, durante un tiempo, cuando quiere volver hacerlo, le resulta difícil, y buscamos algo que se llama:

Inspiración


No sé que escribir,
hoy mis hojas
se encuentran amarillas y vacías.
No sé que pensar,
mis ideas ya no están a la orden del día.
No sé si es el aire nuevo
que trae la brisa
que se posa en mi rostro,
aquél que me anuncia
el cambio.
No sé de que hablar,
mi voz se oye
tan distinta.
¿Será que ya no soy la misma
que vive en ese espejo
que solía reflejarme?
¿Será la madurez,
el paso del tiempo?
He perdido el toque mágico
que vibraba en mi pluma,
y la hacía bailar aún sin música.
¿Será la vejez que habita en ella?
¿Qué será de esa inspiración,
que invadía mi alma en mis años
más jóvenes?
¿Qué será de mi musa?,
¿será que ha encontrado otro destinatario
a quien inspirar?

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posted by Silvia Galíndez at 19:51 | Permalink | 1Comentarios
Espacio para la reflexión: La Educación de cada día


¿Cómo mejorar nuestra educación?, es una pregunta, que aunque uno no sea un experto diplomado en el tema, no deja de plantearse. Al igual que en una gran empresa, para que algo cambie, siempre se debe respetar una jerarquía dada. Como una pirámide debemos comenzar por la base, si queremos obtener buenos resultados.
Alguien una vez dijo que antes de pensar en un proyecto educativo, primero debemos saber qué proyecto de país queremos. Es entonces, cuando ésta deja de estar en las tinieblas y toma vida y color ante nuestros ojos.
Para mejorar la educación, no podemos copiar modelos obsoletos, o improvisar nuevos sobre viejas edificaciones. No es absurdo mirar más allá de nuestro horizonte, y observar otros modelos que tuvieron en éxito en otras sociedades.
La educación debe ser verdaderamente equitativa, y no solo en cuestión de contenidos a aprender, sino en todas sus formas, a ello se le agrega equidad en calidad. Debemos preparar el terreno para nuestros futuros gobernantes.
Acortar la brecha que existe entre el nivel secundario y la universidad, es una de las metas que tal vez deberíamos priorizar. El secundario no debe ser solo un camino de paso hacia otro escalón, dentro del sistema educativo. Es necesario que sea el conductor y proveedor de las herramientas básicas, para ingresar al espacio universitario.
Apoyar la escuela pública, no es vano a la hora de dar una vuelta de página a la vieja rivalidad privado vs público. La educación estatal, no tiene excusa para ser deficiente frente a la de las instituciones privadas. Debemos invertir en ella, como el granjero que invierte en su cosecha, sabiendo que a largo plazo obtendrá numerosos frutos.
Crear un proyecto educativo no es tarea fácil de realizar, cuando pensamos en la diversidad cultural y social de nuestra sociedad. No puede ser algo homogéneo, deber ser integrador, y adaptable a la heterogeneidad que nos enfrenta la realidad de un pequeño salón de clase.
Pero no por ello debemos confundirnos al hablar de adaptar las directivas de un proyecto cuando logra aterrizar en uno de los eslabones del sistema, como la institución educativa, con la desigualdad en la calidad de los contenidos a aprender, de una institución a otra. Ello no debe suceder, no hablamos de filtrar contenidos. Al referirnos en un comienzo de equidad en la educación, estamos aludiendo a una igualdad en el terreno de la calidad educativa.
Podemos adaptar el proyecto a cada jurisdicción, a cada escuela, a cada aula, pero la educación debe proveer a todos de las mismas herramientas.

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posted by Silvia Galíndez at 17:46 | Permalink |
Cuentos de chicos para grandes (II)










SOBRE UN TAL ELEFANTE ROSA


Seguramente, pensarán que esta es la historia de cierto animal con orejas enormes y una trompa larga hasta el suelo, además de color rosa, un color peculiar para un elefante no?. Pero este cuento, se trata, nada menos que de una familia, que vivía muy feliz, sin grandes preocupaciones. Y estaba integrada por Juan y Lucía que eran los padres de una hermosa niña llamada Ana.
Juan, el papá de Ana, trabajaba en un banco y Lucía era ama de casa. Ana era una niña, muy inteligente y vivaz, que no parecía caminar sino saltar, similar a un pequeño saltamonte. Pero por su ternura, alegaría que se asemejaba más a un dulce bichito de luz. Aún en la oscuridad, se podía ver sus ojitos grandes y brillantes. Llevaba sobre sus hombros una larga cabellera negra azabache, pero su carita, era blanca como la nieve, apenas coloreada por el rubor de sus grandotas mejillas.
Compartían con la mamá, el mismo gusto por la repostería, sí, cocinaban ricos pasteles y tortas, y también galletitas con formas divertidas y con dulce en el medio. La cocina de la casa de Ana, era bien iluminada, contaba con una gran ventana que daba al patio. Al entrar en ella un podía percibir una variedad de aromas como el de agua de azhar, esencia de vainilla y flores frescas.
A la mamá de Ana, le gustaba muchos la jardinería, había cientos de plantas y flores en su jardín, azucenas, violetas, rosas, crisantemos...Ana era admiradora de los jazmines, cada vez que salía un jazmín de la planta, corría a verlo y a percibir su agradable perfume.
La casa no era enorme, pero muy acogedora, uno sentía el calorcito de hogar. Contaba con dos dormitorios, un living, un pequeño comedor, la cocina y el jardín.
Todo parecía normal y tranquilo en esta familia, hasta que una ocasión sucedió un hecho, que nos hizó pensar que algo estaba pasando en la familia de Ana.
Un día, en la escuela, la maestra de Ana, les pidió que realizarán una redacción acerca de la granja, debido a que hacía sólo dos semanas, había podido visitar una, luego tendría que efectuar un dibujo de la misma, integrando a todos los animales que habitan en ella.
Los chicos estaban muy entusiasmados con la tarea, sacaron enseguida, punta a sus lapices de colores, y pusieron manos a la obra. Ana, escribió una brillante redacción, pero cuando se acercó la maestra para ver el dibujo que había hecho, sus ojos parecieron, por un instante, atraversar sus gruesos lentes, no podía creer lo que vió. Ana, había dibujado, la granja y varios animales: una gallina y sus pollitos, una vaca, un ternero, varios pajaritos posados sobre tupidos arboles, pero en su dibujo agregó un animal que no pertenecía precisamente a una granja Había dibujado un elefante rosa,-” ¡Un elefante rosa!” -habría exclamado la maestra estupefacta, Ana le explicó que si bien ella sabía que no había elefantes rosas en la granja, le había resultado simpático y divertido incorporar uno a su ilustración. La maestra frunció el seño, y sacó del bosillo de su guardapolvo una fibra roja, y escribió sobre el cuaderno de Ana, con letras enormes, que no había respondido a la consigna.
De pronto, aquél elefante rosa, comenzó aparecer en varios trabajos de Ana, en la clase de música, inventó una canción que versaba sobre él, en la de plástica, realizó un muñeco de cerámica que representaba un elefante rosa, a la hora del recreo dibujó sobre la pared del patio..., bueno, ustedes ya se imaginarán no?. La maestra preguntaba:" 6x4 es =? "y Ana en vez de responder: 24, decía es igual "un elefante rosa".
De acuerdo, coincidó con ustedes, que tal vez exageré un poquito al contar la historia de Ana. Pero realmente, el elefante rosa, aparecía bastante seguido en su vida por ese entonces, y había un motivo, que todavía nadie lo conocía, ni lo sospecha.
Obviamente, la maestra, asombrada por el comportamiento de Ana, convocó a una reunión de maestros, psicologos, psicopedagogos, médicos, y demás facultativos a quienes se pudieron consultar sobre el tema. Además, obviamente, se citó a los padres, que poco entendían que estaba pasando con Ana.
Los maestros, coincidieron, en que niña tenía un pequeño problema de atención, los médicos, dijeron que o tenía una gran imaginación o era daltónica, porque los elefantes no son rosas sino son grises, los psicopedagogos determinaron que era un problema de aprendizaje, que tal vez la maestra no estaba motivando demasiado a Ana para que no se dispersará en la clase. Los psicologos, sostuvieron que padecía una obsesión con los elefantes, debido a la batería de test, y pruebas realizadas. Por ejemplo, cuando se le pidió que dibujará a su flia, la niña, dibujó a su papá, a su mamá, a ella y a quién más? , sí , al tal elefante rosa.
Todos hablaban al mismo tiempo, sin entenderse, ni escucharse, por supuesto, que no llegaba a ningún acuerdo sobre el tema.
Entre tanto alboroto, le llegó el turno a los padres de Ana, de dar su opinión, la mamá siempre había sido muy comprensiva con su pequeña, por lo que alegó que su hija sentía un enorme aprecio por los animales y lo traducía en sus dibujos. El papá de Ana, daba la impresión de no estar precisamente escuchando con atención a Lucía, por lo que replicó al comentario de su esposa : “siempre te digo que esa niña mira demasiada televisión”. Lucía, seguía hablando sin dar demasiada importancia y ni oído, a las palabras de su esposo. -”Ana es un niña muy inteligente, y creativa, y como todo los niños de su edad, suele inventar amigos imaginarios”. De repente, sin saberlo, el papá de Ana, iba a arrojar luz sobre el problema en cuestión, cuando pronunció: -”y vino un elefante a casa, te lo había dicho Lucía no?, si era de color rosa, y estuvimos mirando la televisión, hasta que se cansó y se fue”-. Lucía seguía hablando, mientras el grupo de facultativos y maestros se encontraba boquiabiertos; Juan solía ironizar cuando en más de una oportunidad, no lograba que su esposa escuchará alguna palabra que él pronunciaba, entonces inventaba historias relacionadas con un elefante rosa, con el objetivo de acaparar la atención de su esposa. Lucía y Juan, no tenía una buena comunicación, a veces oír no implicaba precisamente escuchar. Estaban tan acostumbrados a esa rutina, de hablar los dos al mismo tiempo, sin prestar demasiada atención en las palabras que se decían. Pero, no se habían percatado, que siempre se encontraba un testigo silencioso, Ana, que sí los escuchaba, y al oír hablar tanto sobre ese elefante rosa, lo había incorporado a su flia y a su vida.
Ana, les estaba haciendo un llamado de atención a sus padres. Juan y Lucía, comenzaron a entender que debía aprender a conversar, sabía que era un aprendizaje, pero sentían demasiado amor uno por el otro y por Ana, como para que todo les resultará más fácil.
Ustedes, se preguntará y qué pasó con el elefante rosa? Nuestro amigo, fue desapareciendo en la medida, que el diálogo entre los papás de Ana se hizó más fluído.

La palabra de los adultos, tiene una relevancia muy significativa, para los niños, más aún si esa palabra proviene de los padres, quienes son los primeros referentes. Debemos comprender que la comunicación no corre en un solo sentido, sino que es bidireccional, enviamos un mensaje a nuestro destinario, y el mismo, a su vez, nos enviará una respuesta que llegará a nuestros oídos, y la procesaremos, para luego brindarle nosotros nuestra respuesta. Es el circuito simple de la comunicación humana. Aprender a escucharnos es fundamental para entablar una buena comunicación.
Somos los modelos para que nuestros hijos aprendan en futuro a tener un buen diálogo con sus pares. Dialoguemos con ellos, para que no aparecezca en nuestra familia ningún elefante rosa.

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posted by Silvia Galíndez at 00:43 | Permalink |
jueves 6 de marzo de 2008
Cuentos de chicos para grandes (I)

ENTRE JUGUETES Y MONIGOTES

Recuerdo lo difícil que era ser maestra en esos tiempos, teníamos que estar a cargo de cuatro osos, una jirafa loca, una tortuga, y...uno “indefinido”, nunca supimos si aquél muñeco todo peludo era un perro o un conejo, en fin, esas cosas de muñecos. Un libro de cuentos para cada uno, y ya está, había dado comienzo a la clase del día. Todos querían hablar al mismo tiempo, como maestra una debía poner orden a los gritos. Por supuesto, había que corregir miles de hojas con ese marcador grandote y bien rojo.
En nuestro pequeño mundo mágico e infantil, ser aquello que deseábamos, era tan fácil como abrir y cerrar los ojos. De repente nos invadió el bichito de la ciencia, en una oportunidad quisimos ser científicos y nos empezó a intrigar, por qué Susanita, esa muñeca tan coqueta cantaba tan bien y tantas canciones a la vez. Así fue que le practicamos una intervención quirúrgica, entonces, nació nuestro primer invento, si un mini tocadiscos, ¿se imaginan?. Eso sí, a la pobre Susanita, le quedó un lindo agujero en su espalda, era una herida menor, nada que no se pudiera curar con un par mimos y besos. Pues, era así como se curaban todas nuestras nanas.
Pero la ciencia, no fue suficiente para nosotros, así que probamos ser banqueros, si hay algo que nos llamaba la atención, cuando acompañábamos a nuestros padres al banco, era ese sonido producido por el golpetear del sello contra numerosos papeles. Algo que queríamos repetir, por lo cual, buscamos un objeto bien pesado para que nos hiciera de sello, miles de papeles de revista, y una vieja caja de cartón plagada de juguetes, haciéndonos de escritorio, que se encontraba detrás de la puerta de nuestro dormitorio. Todo estaba listo, un lápiz para hacer garabatos, porque por aquél entonces, escribimos en una lengua “no conocida”, por decirlo de algún modo. Nuestra imperiosa necesidad de hacernos entender frente al mundo de los adultos, nos llevó a buscar traductores, uno de ellos fue nuestro hermano mayor, que ya sabía leer y escribir. Pero como era un traductor sin sueldo, pronto se cansaba, y nos decía: “ya van a aprender a escribir”.
Todo era tan distinto, una vieja frazada colgada sobre la rama de aquél árbol de la abuela, nos servía de carpa, para jugar al campamento. Nuestra casita preferida era debajo de la mesa, allí teníamos a la mini cocina, el juego de té, y siempre había alguna amiga a quien invitar.
Nos gustaba patinar, pero nuestros patines eran de trapo y la pista de patinaje, no era precisamente de hielo sino de parket. Pero ello no importaba, lo importante era jugar.
Un día, decidimos ser artistas, y decoramos con nuestro arte, aquella pared tan blanca que había pintado papá con mucho cariño. Nada mejor que miles de monigotes, hechos con crayones de diferentes colores, para darle vida a esa pared. Pero a veces los grandes, no entiende mucho de arte.

Así entre juguetes y monigotes crecimos. Al llegar a adultos, a veces nos colocamos un traje gris y dejamos de jugar, de reírnos de nosotros, de ser espontáneos. Es entonces, cuando debemos buscar ese niño que todos tenemos en nuestro interior, para volver a sonreír. Y aunque ya somos grandes podemos seguir jugando. Lo importante es no dejar de soñar, porque de eso se trata la vida.

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posted by Silvia Galíndez at 18:09 | Permalink | 1Comentarios

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