He leído comentarios opuestos, y sin sentido, en el relación al subsidio que brinda el Estado a la niñez.Condenar la pobreza, es un signo de ignorancia y un claro rechazo a ver una cruda realidad
Nadie es feliz sabiendo que no "vive", sino "sobrevive" todos los días, que no le puede brindar un futuro mejor a sus hijos, que debe luchar contra el desempleo, y que ha quedado fuera de un "sistema macabro".
Subsidiar no conduce a remediar,sin embargo, es una ayuda para quienes no cuentan con recursos económicos para llevar adelante un hogar con hijos.
Pero no es la solución a la pobreza, ni a la desigualdad social.
Desgraciadamente existen personas, que desde su desconocimiento y prejuicio, tildan al pobre, con estigmas como "vago", "desagradecido", "aprovechador"...etc
Estos rótulos lo único que logran, es sumergir a la persona de bajos recursos en la marginación absoluta.
Sin saber que la mayoría de los individuos pertenecientes a sectores indigentes, reclaman por un trabajo digno, antes que por un plan de bienestar social.
Si bien, es cierto que se debe invertir en la educación, también es justificable hacerlo en favor de los que menos tienen.
Además, la educación es un derecho humano, y no el privilegio de unos pocos.
La generación de fuentes de empleo, es quizás el puntapié inicial que nos falta, para que haya movilidad social, e igualdad de oportunidades.
Tal vez, esa sea la mejor manera de subsidiar la infancia de quienes se encuentran más desprotegidos. Es salvarlos del abandono social, y permitirles el acceso a los bienes culturales, a la información y a una formación.
Ilustración: Karen Hill Tribe 1 By SimonLarbalestier
Etiquetas: Marginación, Opinión II, Sociedad



















